Estudio y respeto

Las obras de arte, independientemente de su carácter, sufren un continuo deterioro por el natural envejecimiento de los materiales físicos que la componen, generalmente de origen orgánico. No sólo este proceso natural causa deterioro, sino que, en la mayoría de los casos, el factor humano, ya sea por el uso o por operaciones no ortodoxas, genera daños y patologías en las piezas artísticas, que pueden mostrar –o no- indicadores de alteración.

 

Para poder conocer el estado real de la conservación de una pieza artística, no sólo es suficiente con valorar los citados indicadores, manifestación sensible de patologías, ya que algunos agentes de deterioro no causan en la obra señales visibles a nivel superficial.

 

INVESTIGACIÓN INTRÍNSECA

 

Es necesario un análisis de la obra para conocer su estado real de conservación, lo que permitirá tomar medidas adecuadas para, si fuera necesario, conservar la obra –conservación curativa- o mejorar el acondicionamiento y entorno de esta -conservación preventiva-. Es importante tener constancia de cómo se encuentra la imagen para adaptar el uso que se hace de ésta y finalmente, para poder planificar y plantear una intervención, ya que se podrá conocer los materiales que se deben y no se deben emplear, el nivel de intervención, las operaciones a realizar y una enorme cantidad de aspectos vitales para cualquier intervención profesional, tal y como la obra merece.

 

Todo lo expuesto trata de resaltar la importancia del conocimiento de la obra antes de intervenirla, o incluso, antes de plantear siquiera un tratamiento de conservación. Cada obra adquiere un carácter único e irrepetible, pese a compartir autoría y cronología. Es por ello que la naturaleza del soporte o los estratos, tanto de su aglutinante como del pigmento, marcará un comportamiento diferenciador de una pieza a otra.

 

Los análisis y estudios de la obra no solo tiene utilidad para saber si es necesario un nivel profundo de intervención o no, sino también para conocer la propia obra y engrosar su documentación, ya que toda investigación arroja datos históricos y artísticos sobre la imagen – posibles marcas o firmas, documentos, materiales específicos.

INVESTIGACIÓN EXTRÍNSECA

 

Como se ha especificado, los factores intrínsecos de la obra de arte condiciona su conservación, pero no menos importancia en este tema adquiere la historia material y lo valores añadidos o peculiaridades de la misma. Es por ello que se debe conocer las modificaciones que esta imagen ha sufrido a lo largo de la historia empleando la documentación. Se deben conocer los posibles añadidos o mutilaciones de la imagen a través de un estudio que analice más superficialmente la imagen, para poder valorarla justamente,  así como los valores tradicionales, valores costumbristas y sentir de las personas que rodean a la obra, fin primero del arte como trasmisión de sentimientos.

 

ÉTICA DEL CONSERVADOR-RESTAURADOR

 

Esta es la base principal de cualquier intervención contemporánea sobre el patrimonio histórico artístico, aunando la ciencia y la habilidad artística para desarrollar una intervención rigurosa, basándose en los múltiples acuerdos nacionales e internacionales, tales como la carta de 1987de la conservación y restauración de los objetos de arte y cultura , el decálogo de la restauración , las directrices profesionales de E.C.C.O . o la ley de patrimonio histórico Andaluz . Añadidas a estas directrices, es vital la defensa de las cuatro leyes básicas no escritas de la conservación, tales como la documentación de la obra, proceso e intervención; reversibilidad de materiales aportados a la obra; mínima intervención de la misma, ciñéndose a lo estrictamente necesario para su correcta conservación y uso de la obra; la diferenciación de las zonas intervenidas, siempre bajo un criterio estudiado en función del uso de la pieza, será muy visible a simple vista –arqueológico-  o se necesitará aumento visual –museístico- o bien bajo códigos espectrales no visibles –devocional-. También se intensificarán y priorizarán operaciones correspondientes a la conservación preventiva y curativa, para evitar en la medida de lo posible las operaciones de restauración propiamente dichas, así como la calidad y estabilidad de materiales probados y específicos en el ámbito de la conservación y restauración. Estas deben ser las bases de cualquier intervención científica, sumada a la formación reglada, respaldo colegial profesional correspondiente y reciclaje de los profesionales.

 

 

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